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Lo hice con la foto de mi padre, que nos dejó hace dos años. Por la noche enciendo la vela y su sonrisa se ilumina dentro del cristal. Lloré la primera vez, ahora me hace compañía.
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Lo hice con la foto de mi padre, que nos dejó hace dos años. Por la noche enciendo la vela y su sonrisa se ilumina dentro del cristal. Ahora me hace compañía.
Perfumes, bufandas, bombones. Los desenvuelve, sonríe, da las gracias, y en enero ya nadie se acuerda de ellos.
Esto es diferente. Es un bloque de cristal pesado y transparente con la foto que elijas tú dentro, grabada en 3D: los hijos de pequeños, el día de la boda, el perro de la familia, el padre que ya no está.
Enciendes la velita en la parte de arriba y la luz atraviesa el cristal: la cara se ilumina desde dentro. Es el momento en que quien lo recibe se queda sin palabras.
Una foto del móvil. Del resto nos ocupamos nosotros.
Elige la foto en la página, directamente desde el móvil. Puedes añadir un texto breve: un nombre, una fecha, una dedicatoria.
Nuestro taller recorta las caras a mano y prepara la foto para el grabado.
El láser dibuja la foto dentro del cristal, punto por punto, sin tocar la superficie.
Lo recibes listo para regalar: pon la velita, enciéndela y mira.
Una foto en un marco, al mes ya no la mira nadie. Esta se enciende cada noche.
La foto está dentro, no encima. El láser graba la imagen en el interior del cristal, en 3D. No es una impresión ni una pegatina: no se raya, no se desvanece, no se despega. Se queda así para siempre.
Cristal de verdad, pesado y brillante. Bordes pulidos y transparencia como el agua. De día hace arcoíris en la pared, de noche con la vela encendida la foto cobra vida.
Dos formatos. El pequeño (5 x 5 x 8 cm) para una foto de pareja o una mascota, el grande (5 x 5 x 12 cm) para la familia y las fotos de grupo.
Las hijas se lo regalan a su madre y a su abuela, las esposas a su marido por el aniversario, muchas lo eligen para recordar a un padre, una madre o una mascota que ya no está.
Basta una foto del móvil. Y cuando la vela se enciende, nadie se queda indiferente.
Por eso muchas personas piden más de uno: uno para mamá, uno para la suegra, uno para quedarse.
Elegimos cada producto que vendemos con una sola pregunta: ¿lo tendrías en tu casa para siempre?
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Quien lo ha regalado cuenta casi siempre la misma escena: se enciende la vela, la cara aparece dentro del cristal y quien lo recibe se emociona. Las hijas se lo regalan a su madre, las esposas y las novias a su pareja, y muchas lo eligen en recuerdo de un padre, una madre o una mascota que ya no está. Las clientas elogian la foto nítida en 3D, el cristal pesado y brillante y la luz cálida de la vela. Quien había pedido el pequeño suele volver por el grande.
Lo hice con la foto de mi padre, que nos dejó hace dos años. Por la noche enciendo la vela y su sonrisa se ilumina dentro del cristal. Lloré la primera vez, ahora me hace compañía.
Mi madre siempre dice que no quiere nada. Le regalé esto con la foto de las tres de pequeñas. No dijo ni una palabra durante un minuto, y luego me abrazó.
Tenía miedo de que la foto no se viera bien. Pues se ven hasta las pecas de mi hija. Parece que flota dentro del cristal.
Para nuestros diez años hice grabar la foto de la boda con la fecha debajo. Mi marido, que nunca se emociona, lo tuvo en las manos durante toda la cena.
Mi perrita se fue en junio. Ahora está ella dentro del cristal, con la vela encendida cada noche en el mueble del salón. No podía hacerle un recuerdo más bonito.
Se lo regalé a mi abuela con la foto de sus seis nietos. Se lo enseña a todo el que entra en casa y lo tiene junto a las fotos de la familia.
Subí una foto desde el móvil en un segundo, directamente en la página. El resultado es aún más bonito de lo que imaginaba.
Todos los años regalo perfumes y bufandas. Este año le he regalado esto a mi suegra con la foto de los niños. Me llamó al día siguiente para darme las gracias otra vez.
Pedí el pequeño y me encanta. Ahora encargo el grande para mi hermana, porque el grande con la vela encendida impresiona aún más.
Con la vela encendida el cristal brilla y la foto cobra vida. Lo enciendo cada noche mientras leo en el sofá.
Elegí su foto más bonita, la de la playa. El cristal la ha hecho aún más dulce. Es mi rincón para hablar con ella.
De todos los regalos de Navidad es del que se habló durante toda la comida. Mi tía encargó uno ese mismo día.
Pesado, brillante, con los bordes perfectos. Parece un objeto de joyería, no un regalo de internet.
Hicimos grabar la primera foto de los tres en el hospital. Lo guardaremos para siempre, y un día se lo daremos a ella.
Se lo regalé a mi marido con la foto de nuestro primer viaje. Me dijo que es el mejor regalo que le han hecho nunca.
Mi nieta me mandó la foto por WhatsApp y la subí yo sola en la página. Dentro del cristal mis nietos parecen de verdad.
Mi padre nunca sabe qué pedir. Le regalé la foto de él con su nietecito. Lo ha puesto en la mesa de su oficina.
El pequeño es precioso, pero con la perspectiva del tiempo habría pedido el grande para una foto de grupo. Para una foto de pareja el pequeño es perfecto.
Romeo estuvo con nosotros dieciocho años. Verlo dentro del cristal, con la vela encendida, me reconforta el corazón cada noche.
Lo pedí en octubre pero no pude resistirme y se lo di enseguida. Ahora encargo un segundo para Navidad, para mi suegra.
Se lo regalamos a nuestros amigos recién casados con la foto de su boda. Ella se puso a llorar delante de todos.
Se ve el bordado del vestido de mi madre en la foto de su boda de 1972. Increíble cómo se conserva cada detalle.
Por la noche, con la luz apagada y solo la vela, parece un holograma. Los invitados siempre preguntan dónde lo he encontrado.
La foto de las dos a los 16 años, dentro del cristal. Se rio y lloró a la vez. Vale cada céntimo.
Uno para mi madre, uno para mi suegra y uno para la abuela. Cada uno con una foto distinta. Resolví tres regalos en cinco minutos.
Incluso de día, con la luz de la ventana, la foto se ve perfectamente y el cristal hace arcoíris en la pared.
La foto que tenía era un poco oscura, pero el resultado es bonito igualmente. Recomiendo elegir una foto luminosa con las caras bien visibles.
Lo hice para mí con la foto de mi hija recién nacida. Ahora ella tiene 10 años y me lo ha robado para ponerlo en su habitación.
Para la boda de mi hija le regalé a mi marido la foto de él llevándola al altar. Nunca lo había visto tan emocionado.
No entiendo cómo consiguen meter una foto dentro de un bloque de cristal, pero el resultado parece magia. Los niños lo miran embelesados.
Mi madre perdió a su padre este año. Le regalé el cristal con su foto. Lo tiene en la mesilla y lo enciende cada noche antes de dormir.
Queda genial en el mueble del salón, elegante y discreto. No es el típico portarretratos.
Las madres de la clase se lo regalaron a la profe con la foto de todos los niños. Se emocionó delante de ellos.
El primero lo regalé, el segundo me lo quedé yo. Con la misma foto, así lo tenemos las dos.
Bruno está vivito y coleando, pero quería tenerlo así para siempre, con esa cara tan graciosa. Ha quedado perfecto.
Mi abuela tiene 90 años y lo tiene todo. Con la foto de sus bisnietos dentro del cristal la vi sonreír como una niña.
Uso las velitas tea light normales, se cambian en un segundo. La luz a través de la foto es lo más bonito.
Las flores se marchitan, los bombones se acaban. Esto se quedará en casa de mi madre para siempre.
Foto de nuestro primer beso en Venecia. Lo puso en la mesilla y cada noche enciende la vela. No pensaba que fuera tan romántico.
El resultado es precioso. Me habría gustado escribir una frase más larga debajo de la foto, pero el nombre y la fecha quedan muy bien.
Para la graduación de mi hijo hice grabar la foto de él con su abuelo. El abuelo ya no está, y mi hijo se emocionó delante de todos.
Ya se presenta bien, listo para poner bajo el árbol. El cristal es pulido y transparente como el agua.
Mis gemelas abrazadas en la playa, dentro del cristal. Cada vez que lo enciendo me acuerdo de ese día.
Calidad altísima y foto perfecta. Se lo regalaré a todas las personas que me importan, uno por cada cumpleaños.
Mi hermana vive en Alemania. Le regalé la foto de las dos de pequeñas. Me dijo que ahora se siente menos lejos.
Pedí el pequeño para una foto de familia con cinco personas. Bonito, pero para muchas personas es mejor el grande.
Mi suegro falleció en marzo. Le regalamos a mi marido el cristal con la foto de los dos juntos. Ahora la vela está encendida todos los domingos a la hora de comer.
Llevaba años buscando algo especial con una foto, que no fuera el típico marco. Por fin lo he encontrado.

Tu reseña será visible en cuanto la hayamos vinculado a tu pedido. Es muy importante para nosotros y para otras familias.
En la página, encima del botón, toca Elegir la foto y cógela de la galería del móvil o del ordenador (JPG, PNG o HEIC). Ves la vista previa al instante. Si pides más de un portavelas, puedes subir una foto distinta para cada uno.
Una foto luminosa y nítida, con las caras bien visibles y de frente. El fondo no importa: lo quitamos nosotros a mano antes del grabado. Quedan muy bien personas, parejas, familias y mascotas.
Sí. Debajo de la foto puedes escribir una frase corta, de hasta 30 caracteres: un nombre, una fecha, una dedicatoria como Te quiero mamá. Es opcional.
El pequeño mide 5 x 5 x 8 cm y es perfecto para una o dos personas o una mascota. El grande mide 5 x 5 x 12 cm y es el más elegido para fotos de familia y de grupo.
Pasa pocas veces, pero pasa. Todos los pedidos están cubiertos por nuestra garantía de 45 días de satisfacción o reembolso. Nos escribes y te devolvemos todo, sin condiciones.
Una velita tea light normal, de las que encuentras en cualquier supermercado. Se apoya en el hueco de la parte de arriba del cristal y se cambia en un segundo.
Totalmente. Cada transacción está cifrada y gestionada por Shopify Payments. Puedes pagar con tarjeta, PayPal o Apple Pay.
Es uno de los regalos más emocionantes que puedes hacer. Para mamá, la abuela, tu pareja, para un aniversario o en recuerdo de alguien que ya no está. Nuestras clientas nos escriben cada día para contarnos que quien lo recibió se emocionó.
Una foto luminosa y nítida, con las caras bien visibles y de frente. El fondo no importa: lo quitamos nosotros a mano antes del grabado. Quedan muy bien personas, parejas, familias y mascotas.
El pequeño mide 5 x 5 x 8 cm y es perfecto para una o dos personas o una mascota. El grande mide 5 x 5 x 12 cm y es el más elegido para fotos de familia y de grupo.
Una velita tea light normal, de las que encuentras en cualquier supermercado. Se apoya en el hueco de la parte de arriba del cristal y se cambia en un segundo.
Es uno de los regalos más emocionantes que puedes hacer. Para mamá, la abuela, tu pareja, para un aniversario o en recuerdo de alguien que ya no está. Nuestras clientas nos escriben cada día para contarnos que quien lo recibió se emocionó.
¡Excelente! 4,8/5 en 3.146 reseñas
Lo pedí para mi madre y al final encargué otro también para mi suegra. Subir la foto fue facilísimo, y cada vez que tuve una duda me contestaron en menos de una hora.
De verdad, una de las cosas más bonitas que he comprado. La foto dentro del cristal parece viva cuando enciendo la vela.
Me sorprendió lo cuidado que está. El cristal es pesado y brillante, y se ve cada detalle de la foto. ¡Gusta a toda la familia!
Se lo regalé a mi hermana con la foto de sus hijos, y ella es imposible de contentar. Me llamó llorando ese mismo día. ¡Gracias!
Llegó bien embalado, idéntico a las fotos, y la calidad es mejor de lo que esperaba.
Es la tercera vez que pido en esta tienda. Siempre igual: embalaje cuidado, todo sencillo y productos que hacen lo que prometen.
Una foto del móvil, grabada en 3D dentro del cristal, que se ilumina cada vez que enciendes la vela. Pídelo ahora: si no es lo que esperabas, escríbenos en un plazo de 45 días y te devolvemos todo el dinero. Cada pieza se graba a medida, y en diciembre los pedidos se duplican.
PÍDELO AHORAUna foto del móvil, grabada en 3D dentro del cristal, que se ilumina cada vez que enciendes la vela. Pídelo ahora: si no es lo que esperabas, escríbenos en un plazo de 45 días y te devolvemos todo el dinero. Cada pieza se graba a medida, y en diciembre los pedidos se duplican.
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