Vio niños con TDAH abandonados por un sistema que solo ofrecía dos soluciones: regáñales más o medícales más. Vio padres pagar miles de euros a psicólogos que enseñaban a los niños a respirar profundo, sin explicar nunca por qué debía ayudar. Vio el silencioso llanto en los ojos de madres que sabían que su hijo era especial, pero ya no podían decirlo en voz alta.
Ya había visto suficiente.
En 2019, Doris dejó el aula para escribir todo lo que sabía. Combinó décadas de investigación en psicología del desarrollo con historias que los niños realmente quieren escuchar. Sin conferencias. Sin reglas. Solo un niño llamado Max que vive exactamente lo que vive cada niño y que encuentra el camino de regreso, una pequeña regla a la vez.
El libro se convirtió en más de lo que jamás imaginó. Padres de Alemania, Francia, Italia y los países nórdicos empezaron a escribirle. Los pedagogos empezaron a usarlo en el aula. Los psicólogos infantiles empezaron a recomendarlo en sus sesiones.
Doris vive hoy con su familia en Salzburgo, donde trabaja en su próximo libro.
Tiene una misión: que ningún niño con un cerebro activo y emocionalmente intenso tenga que crecer creyendo que está roto.