★ 4,8/5 (2.847 reseñas)
Se la regalé a mi nieto de 9 años pensando que la dejaría en la estantería. La leyó entera en un fin de semana y ahora me cuenta cuál es su sabiduría favorita.
Si en 30 días no ves a tu hijo pensar antes de rendirse, nos escribes y te devolvemos todo el dinero. Sin preguntas, y el libro se queda en casa.
Compré tres, uno para cada nieto. El mayor, que lloraba cada vez que perdía al parchís, ahora dice "eso es la ley de Murphy" y vuelve a intentarlo. Su madre me llamó para preguntarme qué le había regalado.
Ya lo has visto: un examen sale mal, un amigo le quita el sitio, una pieza no encaja, y tu hijo tira la toalla. "Soy tonto." "No puedo." Y tú le repites lo mismo por décima vez, y entra por un oído y sale por el otro.
Lo que no funciona en boca de un padre funciona en un cómic. La Ley de Murphy le cuenta 28 leyes de la vida con historias divertidas: qué hacer cuando algo sale mal, por qué no hay que seguir al rebaño, cómo convertir un error en el siguiente intento.
Déjalo en su escritorio. Lo abrirá por curiosidad y lo terminará entero. En unas semanas lo verás: se cae, se levanta, y vuelve a intentarlo sin que tú digas nada.
Cuatro pasos. Tú no tienes que hacer nada.
Sin sermones y sin obligarle. Solo déjalo donde lo vea.
La portada y las viñetas hacen el trabajo. Los niños lo cogen solos.
28 leyes de la vida en historias cortas y divertidas que se leen de un tirón.
La próxima vez que algo sale mal, piensa, lo intenta otra vez y no se rinde.
Ya sabes cómo acaban los libros de "valores": un sermón con tapas, una página, y de vuelta a la pantalla. La Ley de Murphy está hecha como un cómic, no como una lección. Viñetas, personajes y situaciones que tu hijo vive cada día en el colegio, en casa y con sus amigos.
Por eso lo lee solo, y por eso se le queda: no es papá diciéndole qué hacer, es una historia en la que se reconoce. Muchas familias nos cuentan que lo prefiere a los vídeos cortos.
Los juguetes se rompen y las pantallas se apagan. Lo que le enseñas a un niño entre los 6 y los 15 años se queda para siempre. Por eso la mayoría de los pedidos son regalos: abuelas que compran uno para cada nieto, padres que lo dejan debajo del árbol, tíos que buscan algo que de verdad sirva.
Se lee en el sofá con la abuela o a escondidas en su habitación, y vuelve a él cada vez que algo le sale mal. Es el regalo del que te preguntarán años después.
La mayoría de nosotros aprendimos estas cosas tarde, y a golpes: que un error no te hace tonto, que la multitud no siempre tiene razón, que rendirse es lo único que garantiza perder. Quisimos que un niño las aprendiera antes de cumplir 15, riéndose.
Por eso cada libro va con nuestra promesa: si en 30 días no notas la diferencia, te devolvemos el dinero, y el libro se queda en casa.
Las familias cuentan que Ley de Murphy engancha a los niños desde el primer capítulo y que se nota en cómo afrontan los errores. Muchos padres ven a sus hijos levantarse solos tras una caída y pensar antes de actuar. Los abuelos lo eligen como regalo de Navidad y a menudo compran un ejemplar para cada nieto. Algunos desearían que tuviera aún más capítulos.
Se la regalé a mi nieto de 9 años pensando que la dejaría en la estantería. La leyó entera en un fin de semana y ahora me cuenta cuál es su sabiduría favorita.
Mi hijo de 8 años arrugaba el cuaderno cada vez que se equivocaba. Ahora, cuando algo le sale mal, dice que es de los errores que enseñan. No sé cómo lo hace, pero funciona.
Tengo tres nietos y quería que los tres tuvieran la misma. Los de 7 y 10 años se pelean por turnos para leerla. La de 13 dice que es para niños, pero la he visto leyéndola en su cuarto.
Mi hija de 10 años dejaba los deberes para el último minuto. Después del capítulo sobre no dejar las cosas para luego, ella sola puso una alarma. Yo no se lo había pedido.
Siempre dudo con los regalos de mis nietos. Esta vez acerté de pleno. El mayor, de 11 años, me llamó para decirme que ya iba por la sabiduría número 15.
Mi hijo de 9 años se hundía con cada fallo y repetía que era tonto. Llevamos tres semanas con el libro y ya dice me equivoqué, vamos otra vez. Lloré un poco leyendo eso.
Mi hijo de 7 años no soportaba leer. Con este libro le gustan los dibujos y se queda enganchado. Ahora me pide uno más antes de apagar la luz.
La tutora de mi hija de 11 años me comentó que ahora piensa antes de contestar y no se agobia con los errores. Le conté lo del libro y se apuntó el título.
Los compré para mis cinco nietos de entre 6 y 14 años. Ninguno me ha dicho que lo dejó a medias. Mi nieta de 12 lo subraya con rotulador de colores.
En el fútbol mi hijo de 10 años se iba llorando cuando fallaba un gol. El sábado falló dos y los tres minutos siguientes ya estaba pidiendo el balón. Ahí vi el libro funcionando.
Mi nieto de 8 años pasaba horas con la pantalla. Se lo regalé por su cumpleaños y ahora lo coge él primero. No me lo esperaba.
No es de esos libros que se leen y se olvidan. Mi hija de 12 años explicó a su primo lo de pensar por uno mismo con un ejemplo del libro. Me dejó sin palabras.
Se lo di envuelto en Navidad y pensé que no le haría gracia. Esa noche la encontré leyéndolo con linterna bajo la manta. A los 9 años, qué ternura.
Mi hijo de 7 años perdía al parchís y montaba un drama. Desde el capítulo de controlar las emociones respira hondo y dice bien jugado. Mi mujer y yo nos miramos sin creerlo.
Lo compré para mis dos nietos y mi yerno lo leyó primero. Ahora lo comentan los tres en la mesa. Me quedo con las ganas de que mi hija lo lea también.
Hace un mes mi hijo de 11 años tiró la mochila al suelo porque no le salía un problema. Esta semana me dijo que esta es la parte donde no hay que rendirse. Cita el libro.
Buscaba algo que no fuera otro juguete. Mi sobrino de 8 años lo abrió y se puso a leer ahí mismo, sin esperar a los demás regalos. Compro otro para su prima.
Mi hijo de 13 años antes hacía lo que hacía su grupo. Después de leerlo me dijo que no iba a ir a algo solo porque iban todos. Me pareció más maduro que muchos adultos.
El mayor lo usa para no rendirse, el mediano para dejar de procrastinar y la pequeña porque le encantan los dibujos. A los tres les sirve algo distinto.
Mi hijo de 9 años se ríe con los dibujos y sin darse cuenta aprende. Ayer me dijo que esperar al último momento es como el capítulo de la tortuga. Seguro que lo sacó de ahí.
A los 12 años mi hija se hundía si una amiga sacaba mejor nota. Ahora me dice que cada uno va a su ritmo. Ha cambiado la forma de hablarse a sí misma.
Se lo regalé a mi nieto de 10 años junto a un videojuego. Cuando fui a verle, el videojuego seguía en la caja y el libro estaba abierto sobre la cama.
Leemos una sabiduría cada noche con mi hijo de 8 años y la comentamos. Es el momento más bonito de nuestra jornada. Lo recomiendo a cualquier madre.
Mi hijo de 12 años siempre decía que sí a todo por miedo a quedar mal. Tras leerlo ha empezado a decir que no con educación. Para un padre es un alivio enorme.
Tengo cuatro nietos y quería un regalo que les durara. Los cuatro lo han leído más de una vez. Mi nieta de 6 años pide que se lo lea yo en voz alta.
Mi hijo de 10 años dejaba el piano cada vez que una pieza se le atragantaba. Leyó lo de insistir y esta semana toca la misma pieza entera. Sin que yo se lo dijera.
Es raro que un niño de 11 años me dé las gracias por un regalo. Mi nieto me abrazó y me dijo que el libro era divertido y que lo había entendido. Me hizo el año.
Lo compré para mi hijo de 9 años y funcionó tanto que pedí otro para mi sobrina. Ambos lo comentan por videollamada. Una cosa preciosa.
A mi hijo de 7 años le costaba concentrarse en un libro. Con los dibujos de cómic llega al final de cada capítulo sin perder el hilo. Es la primera vez.
Mi hija de 14 años tomaba decisiones sin pensar. Después de leerlo me enseñó una lista de pros y contras antes de pedirme un permiso. Me emocioné.
Lo compraron mis hijos para sus dos hijos y ahora está en el salón porque lo cogen hasta los adultos. Mi nieto de 8 años me lo leyó a mí una tarde.
Antes mi hijo de 9 años se enfadaba y rompía el dibujo si no le salía. Ahora dice que lo intenta otra vez. No ha pasado de golpe, pero se nota semana a semana.
Se lo regalé a mi sobrino de 10 años y en la comida de Navidad nos soltó cuatro sabidurías. Los tíos nos quedamos boquiabiertos.
Estoy harto de regalos que se olvidan en una semana. Este lo han leído mis dos nietos de 8 y 12 años y todavía lo comentan. Compraré más para amigos.
Mi hijo de 8 años escucha el audiolibro en el coche y luego busca la página en el libro. No me esperaba que viniera de regalo.
A mi nieta de 7 años todavía le cuesta leer sola, así que escucha el audiolibro mientras mira las viñetas. Ya se sabe tres leyes de memoria.
A los 8 años mi hijo abandonaba cualquier proyecto cuando se aburría. Desde que lo leyó termina sus manualidades. Le dije que estaba orgullosa y se le iluminó la cara.
Son seis nietos y no me ha quedado ninguno sin leerlo. El de 14 años dijo que le parecía infantil al principio pero se lo acabó. Así me gusta.
A mi hijo de 9 años le encantó y se lo terminó en dos tardes. Solo le habría gustado que tuviera más sabidurías. Se quedó con ganas de más.
Mi hija de 14 años puso cara rara al abrirlo porque le pareció algo de niños. A los pocos capítulos estaba enganchada. Le habría ido bien tenerlo antes.
Mi nieto de 7 años disfruta mucho con los dibujos. Hay alguna sabiduría que necesito explicarle yo, pero eso lo convierte en un buen momento juntos.
Lo descubrí cuando mi hijo ya tenía 12 años. Le sirve mucho, pero pienso que a los 8 le habría cambiado más cosas. Si tenéis niños chicos, no esperéis.
Lo leí yo primero para ver qué le regalaba a mi nieta de 10 años. Me quedé con ganas de seguir leyendo. Ojalá hubiera una segunda parte.
Mi hijo de 11 años lo lee una sabiduría por noche, sin prisa. Yo esperaba que lo devorara de una sentada, pero así lo asimila mejor. Contento con la compra.
Con mi hija de 9 años lo usamos para charlar después de cenar. Me gustaría que tuviera preguntas al final de cada capítulo. Por lo demás, un acierto.
Mi hijo de 13 años no quería leerlo porque se lo regalé yo. Cuando lo cogió por su cuenta le enganchó. Lo mejor es dejarlo a la vista y no insistir.
A mi hijo de 8 años le gustó pero esperaba más contenido. Los dibujos son divertidos y la idea es buena. Yo habría comprado una continuación sin dudar.
Mi hijo de 14 años dijo que era para niños y lo dejó varias jornadas en la mesa. Luego lo cogió y lo acabó. Le habría ido mejor a los 10, pero le dejó alguna idea buena.

Tu reseña aparecerá en cuanto la relacionemos con tu pedido. Significa mucho para nosotros y para otras familias.
Para niños de 6 a 15 años. Los pequeños disfrutan las viñetas y las historias, los mayores se quedan con las leyes y las aplican en el colegio y con sus amigos. Muchos padres acaban leyéndolo también.
Sí, ese es el punto. Está hecho como un cómic, con historias cortas y divertidas. La mayoría de las familias lo deja en el escritorio sin decir nada, y el niño lo termina por su cuenta.
A no rendirse al primer error, a controlar las emociones cuando algo sale mal, a pensar por sí mismo en lugar de seguir al grupo y a dejar de dejarlo todo para el último momento. 28 leyes de la vida, cada una con su historia.
Totalmente. Cada transacción está cifrada con Shopify Payments. Aceptamos Visa, Mastercard, American Express, Apple Pay y PayPal.
Sí, el libro está escrito entero en español. Con cada pedido te regalamos además el audiolibro, para escuchar las historias en el coche o antes de dormir mientras mira las viñetas.
Estás protegido por nuestra garantía de devolución de 30 días. Escríbenos con tu número de pedido y te devolvemos el dinero.
Es el motivo por el que la mayoría lo compra. Abuelos que piden uno para cada nieto, padres que lo dejan bajo el árbol. Más de la mitad de los pedidos llevan más de un libro.
Muchas familias con niños con TDAH nos escriben que es el primer libro que su hijo termina: las historias son cortas, visuales y van al grano, así que mantienen la atención página a página.
Los libros de valores le dicen al niño qué tiene que hacer. La Ley de Murphy le enseña qué hacer cuando las cosas salen mal, que es justo cuando la mayoría de los niños se rinden. Y lo hace con humor, en cómic.
Sí. Elige la cantidad antes de pedir. Muchas abuelas piden uno para cada nieto, así nadie tiene que compartir.
Sí, ese es el punto. Está hecho como un cómic, con historias cortas y divertidas. La mayoría de las familias lo deja en el escritorio sin decir nada, y el niño lo termina por su cuenta.
Totalmente. Cada transacción está cifrada con Shopify Payments. Aceptamos Visa, Mastercard, American Express, Apple Pay y PayPal.
Estás protegido por nuestra garantía de devolución de 30 días. Escríbenos con tu número de pedido y te devolvemos el dinero.
Muchas familias con niños con TDAH nos escriben que es el primer libro que su hijo termina: las historias son cortas, visuales y van al grano, así que mantienen la atención página a página.
Sí. Elige la cantidad antes de pedir. Muchas abuelas piden uno para cada nieto, así nadie tiene que compartir.
¡Excelente! 4,8/5 con 3.146 reseñas
Lo compré para mis nietos y acabé pidiendo uno más para el hijo de una amiga. Hacer el pedido fue muy fácil y me contestaron en menos de una hora cuando tuve una duda.
Sinceramente, una de las mejores cosas que he comprado. Mi hijo lo abrió antes de desayunar.
Lo compré antes de diciembre y me sorprendió para bien. Sin complicaciones, algo que de verdad usan.
Se lo regalé a mi hermana para su niño, y a ella es imposible acertarle. Me mandó un mensaje el día de Navidad. Gracias.
Llegó bien embalado, idéntico a las fotos, y la calidad es mejor de lo que esperaba.
Tercera vez que pido en esta tienda. Siempre igual: embalaje cuidado, todo fácil y productos que cumplen lo que prometen.
Elige la cantidad arriba y pulsa Pedir. Si en 30 días tu hijo sigue tirando la toalla al primer error, es cosa nuestra, no tuya: un email y te devolvemos hasta el último céntimo, el libro se queda en casa. Cada diciembre se agota antes de Navidad.
PEDIR AHORAElige la cantidad arriba y pulsa Pedir. Si en 30 días tu hijo sigue tirando la toalla al primer error, es cosa nuestra, no tuya: un email y te devolvemos hasta el último céntimo, el libro se queda en casa. Cada diciembre se agota antes de Navidad.
PEDIR AHORA